La web, el programa que la sostiene, el dominio, el hosting y el mantenimiento. No hace falta que cuadres a cuatro proveedores ni que averigües a quién llamar cuando algo deja de funcionar.
La mayoría de los problemas que nos llegan no son técnicos: son de reparto de responsabilidades. La web la hizo una agencia, el hosting lo contrató el cliente, el dominio está a nombre de un sobrino y el correo lo lleva otro. Cuando algo falla, cada uno señala al siguiente y el negocio está parado mientras tanto.
Trabajamos al revés: una sola persona responsable de que aquello funcione, aunque el trabajo toque cuatro sitios distintos. Puedes contratar solo una parte, pero si contratas varias no vas a tener que hacer de intermediario entre ellas.
Webs corporativas y tiendas online sobre WordPress y Prestashop, con diseño propio y pensadas para que se puedan actualizar sin llamarnos por cada cambio.
Cuando el programa que necesitas no existe o los que existen te obligan a trabajar como no trabajas. ERPs, paneles internos, integraciones y automatizaciones.
Copias verificadas, actualizaciones revisadas antes de aplicarlas y vigilancia de caídas. Una web sin mantener no se queda igual: se degrada.
Registro y renovación de dominios, alojamiento afinado para el CMS que uses, SSL y correo profesional. Con avisos antes de que caduque nada.
Antes de proponer nada preguntamos cómo trabajas hoy y qué te está costando tiempo o dinero. Muchas veces lo que hace falta no es lo que se venía a pedir, y es mejor descubrirlo en esta conversación que a mitad del proyecto.
Con el alcance detallado: qué entra, qué no entra y en cuánto tiempo. Si algo se sale del alcance durante el proyecto, se dice en ese momento y se decide, no aparece en la factura final.
Se trabaja sobre un entorno de pruebas al que tienes acceso desde el primer día. Nada de esperar semanas a un gran estreno: se ve avanzar y se corrige por el camino, que es cuando corregir aún es barato.
Publicamos, comprobamos que todo responde y te enseñamos a usar lo que tienes que usar. A partir de ahí, o lo llevas tú o lo mantenemos nosotros, pero sabiendo desde el principio a qué te comprometes.
Sí. Hay clientes para los que solo llevamos el dominio y otros para los que hacemos web, software y mantenimiento. Lo único que pedimos es saber quién lleva lo que no llevamos nosotros, para poder hablar con esa persona cuando haga falta.
Sí, siempre. El dominio se registra a tu nombre y los accesos son tuyos desde el primer día. Si algún día decides irte con otro proveedor, te llevas todo sin tener que pedirnos permiso ni pagar un rescate.
Sí, es bastante habitual. Antes de comprometernos revisamos en qué estado está: si el CMS está muy desactualizado o tiene modificaciones hechas a mano sobre el núcleo, a veces sale más a cuenta rehacerla que arrastrar el problema. En ese caso lo decimos, con los motivos.
Depende del alcance, y por eso el plazo va en el presupuesto y no aquí. Lo que sí podemos adelantar es que la parte que más suele retrasar un proyecto no es la programación: son los contenidos, las fotos y las decisiones que tiene que tomar el cliente. Si eso está preparado, todo va mucho más rápido.
Si tienes mantenimiento con nosotros, hay copia de seguridad del día anterior y restauración probada: volver atrás es cuestión de minutos, no de rehacer el trabajo. Si no lo tienes, lo miramos igual, pero con lo que haya.
Da igual si es una web nueva, un programa a medida o rescatar un WordPress abandonado: escríbenos y te decimos cómo lo haríamos y cuánto cuesta. Sin compromiso.
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